Desperté con la tristeza y la vista perdida.
En mi intento por soñar algo mejor
termine perdiendo y desertando
del camino hacia mi prosperidad.
En el desden por volver a encontrarme con el
me volqué en un camino árido y oscuro,
ni la luz del Sol o la Luna me acompañan.
Lumbral de frustración, emancipa en mi la valentía.
Limitando en el arenas movedizas,
sortearlas para escapar de ahí se me haría imposible.
Tras tantos intentos desesperanzados
de superarlo y salir de aquí
(contagiado por mi suerte y entorno)
me termine estancando
y hundiéndome movimiento por movimiento,
y ahogandome respiro a respiro.
Sentí como si un millar de manos que me retuvieran
e impiden realizar un movimiento.
Estoy seguro que en cualquier instante mi rendición
se hace presente para quedarse y enterrarme de una vez
y para siempre.
Ojala hubiera alguien presente , aquí,
acompañandome por este lumbral,
alguien que me ayude en mi intento por escapar,
o minimizando mi necesidad, que me ayude a respirar
si es que estas arenas me llegaran a asfixiar.
Tan solo, el mínimo suspiro de alguien
arrasaría de mi esta dicha, que provoca
el peso de las arenas sobre mi cuerpo.
Tan solo, con el brillo de sus ojos me ayudaría
alumbrar hasta el filo del camino y comprobar
que tan inmenso se me tornará,
por medio de la fuerza que me irradiaria.
Quizás, con sentir su voz pueda despertar.
Sea bienvenido a todo aquel que lo desee,
bienvenido al Infierno en mi realidad, mi terror.
Fue ahí cuando lo entendí,
llegue al sendero de la desaparición.
miércoles
El Sendero (Síndrome de Deserción)
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Síndromes
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Anónimo
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